La Tradición y Devoción a Nuestra Señora de la Luz

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En el tejido histórico de Abasolo, Gto., una luz divina ha brillado durante siglos, guiando a generaciones de abasolenses con su gracia y protección. Esta luz es Nuestra Señora de la Luz, cuya historia, llena de eventos trascendentales, fue meticulosamente recopilada por el finado Cronista de la ciudad, el distinguido Profr. Sergio Martínez Tapia.

Desde su llegada a la capilla de la Hacienda de Cuitzeo de Los Naranjos en 1779, la presencia de Nuestra Señora de la Luz ha sido una constante fuente de inspiración y fe para la comunidad. Bajo la iniciativa de Don Julián de Obregón y el impulso de Doña Luz Orozco Vda. de Bribiesca, esta imagen divina encontró su hogar, desplazando al patrono anterior, San José de la Misión.

El crecimiento de la devoción hacia Nuestra Señora de la Luz fue palpable, llevando a la elevación de la capilla a parroquia en 1854, marcando así el inicio de una nueva era espiritual para la región. La construcción de la parroquia, que culminó en una solemne inauguración en 1896, fue un hito monumental en la historia religiosa de Abasolo.

Pero la relación entre la comunidad y Nuestra Señora de la Luz va más allá de lo religioso; es una tradición arraigada en el tejido social de Abasolo. En momentos de adversidad, como durante los años tumultuosos de 1914 a 1917, la Virgen fue honrada como una heroína, recibiendo el título de “Generala” por su protección sobre el pueblo.

A lo largo de los años, eventos como la coronación de la Virgen en 1938, la procesión solemne en 1945 y el milagro atribuido a la Virgen en 1946-1947, han fortalecido el vínculo entre la comunidad y su patrona celestial. Incluso en tiempos difíciles, como el robo de la corona y los ornamentos de plata en 1983, la fe de los abasolenses no se tambaleó, demostrando su devoción inquebrantable.

Hoy en día, la festividad de Nuestra Señora de la Luz es la principal celebración religiosa de Abasolo, Gto., marcada por su novenario y peregrinaciones que unen a la comunidad en oración y devoción. La culminación de esta festividad, con la bendición de la Virgen a los feligreses que caminan bajo su manto extendido, es un testimonio de la fe viva y la inspiración continua que Nuestra Señora de la Luz proporciona a los abasolenses.

En Abasolo, la fe en Nuestra Señora de la Luz no es solo una cuestión de religión, sino una parte fundamental de la identidad y la tradición de la comunidad. Es la luz que guía en tiempos de oscuridad y la esperanza que nunca se desvanece.