Devoción y Tradición: La Octava de Nuestra Señora de la Luz

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De acuerdo a la investigación realizada por el finado Profr. Sergio Martínez Tapia en su documento “Ensayo Histórico sobre La Virgen Santísima de la Luz y su Parroquia de Abasolo, Gto.”, El 16 de diciembre de 1983 amaneció la parroquia con una muy mala noticia. Durante la noche anterior, personas extrañas se habían introducido a la parroquia y le habían robado a la Virgen de la Luz, su corona y el cesto de corazones y por más que se investigó, nunca se supo quien o quienes fueron los ladrones sacrílegos.

A fin de reparar el daño hecho a la Virgen, el Sr. Cura Don J. Trinidad Maldonado, manda hacer otra corona y otro cesto de corazón, para después invitar a su Eminencia DON JOSÉ LÓPEZ LARA, Obispo de San Juan de los Lagos, quien el 29 de mayo de 1984, en una misa solemne que se llevó a cabo en la Plaza Constitución, le coloca de nueva cuenta la corona y el cesto a la Virgen de la Luz.

La Ceremonia de la Octava

Debido a este incidente la devoción a la Virgen Santísima de la Luz se acrecentó mucho, pudiéndose observar a partir de esa fecha, como los feligreses; “en ocasión a que el día de la octava se colocaba la Virgen en el centro de la nave central de la parroquia, frente al altar y con el manto extendido”, se acercaban por cientos, a esperar su turno para pasar debajo del manto de la Virgen y en un signo de comunión y de fe, besar la orla de su vestido; implorar su protección y bendición, recorriendo de este modo el trayecto debajo del manto; ceremonia con la que se le da fin a los festejos de la patrona religiosa de Abasolo, Gto; nuestra Señora de la Luz.

Hecho que hoy en día se sigue celebrando para dar como terminadas las festividades en honor de la Virgen de la Luz en Abasolo.