Abasolo, Gto.- Este domingo, la Plaza Constitución se llenó de vida desde temprano con el arranque del Tianguis Cultural. Más de 30 artesanos provenientes de distintas partes del estado de Guanajuato y del municipio invitado, Uruapan, Michoacán, compartieron con el público sus obras llenas de historia y creatividad. La experiencia fue aún más enriquecedora gracias a los talleres en los que los asistentes aprendieron a crear sus propias piezas artesanales. Muy cerca de ahí, el Jardín Hidalgo se transformó en el “Jardín Cultural”, un espacio acogedor donde los más pequeños disfrutaron de cuenta cuentos y otras actividades organizadas por la Casa de la Cultura.
Pero este año, la Semana Cultural de Abasolo quiso ir más allá. Por primera vez en sus 49 ediciones, las actividades llegaron a comunidades rurales. Rancho Nuevo de la Cruz fue una de las primeras en recibir esta extensión cultural, con la emotiva presentación del ciclo de cuentos “Voces de Mamá: Historias que inspiran”. La colaboración entre la Casa de la Cultura, el Centro Cultural Helénico y la Biblioteca José Vasconcelos logró tocar corazones y despertar recuerdos entrañables en cada relato compartido.
Mientras tanto, en el escenario principal, la fiesta seguía su curso. Desde la 1 de la tarde comenzaron las presentaciones artísticas, abriendo con el grupo de danza del Centro Gerontológico, quienes llenaron el lugar de alegría y nostalgia. Después, el grupo de danza del CBTis 171 trajo energía juvenil al escenario, y más tarde, Hake-Umu Folklórico, agrupación local, deleitó con música tradicional latinoamericana que puso a todos a aplaudir con entusiasmo.
El municipio invitado de honor, Uruapan, hizo su gran aparición con la tradicional Danza Kúrpites. Esta expresión cultural, llena de simbolismo y orgullo purépecha, capturó la atención del público con sus trajes coloridos y pasos llenos de fuerza. La Directora de Cultura de Uruapan, María Isabel Mares Chapa, estuvo presente para refrendar los lazos de hermandad cultural entre ambas localidades.
Para cerrar con broche de oro, la noche se iluminó con la presencia de Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú. La plaza se transformó en un espacio de tradición viva, con los huapangos arribeños, las décimas improvisadas y el sonido de guitarras y violines envolviendo a todos los presentes. Fue un momento mágico: el tipo de experiencia que une generaciones y hace vibrar el corazón.
Así, la Semana Cultural de Abasolo sigue dejando huella. Entre risas de niños, miradas asombradas, pasos de danza y notas musicales, este domingo fue, sin duda, una celebración del alma abasolense y de la riqueza cultural que une a México.
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